Fimosis y parafimosis: diferencias, tipos y cuándo acudir al urólogo

La fimosis es una condición en la que el prepucio no puede retraerse completamente para dejar visible el glande del pene. Es frecuente que en los recién nacidos el prepucio no pueda moverse con facilidad; sin embargo, en la mayoría de los casos esta situación mejora de forma natural con el paso del tiempo.

Por otro lado, la parafimosis ocurre cuando el prepucio se retrae detrás del glande y no puede regresar a su posición original. A diferencia de la fimosis, la parafimosis se considera una urgencia médica, ya que puede afectar la circulación sanguínea del glande si no se atiende de inmediato.

¿Cuándo consultar al especialista?

Es recomendable acudir con un urólogo si se presenta alguno de los siguientes síntomas:

  • Dificultad para retraer el prepucio.
  • Inflamación recurrente del glande.
  • Inflamación frecuente del prepucio.
  • Dolor durante la actividad sexual.
  • Dolor, irritación o molestias al orinar.
  • Prepucio atrapado detrás del glande.
  • Inflamación intensa o cambio de coloración en el glande.

En el caso de los niños, lo ideal es acudir con un urólogo pediatra para determinar si se trata de una fimosis normal del desarrollo o si existe algún problema que requiere tratamiento.

Importancia del prepucio en la salud genital

El prepucio cumple la función de cubrir y proteger el glande. En los hombres adultos, esta piel debe poder retraerse y regresar a su posición inicial sin dificultad.

Cuando el prepucio puede moverse correctamente, se facilita la higiene genital, se reduce el riesgo de infecciones y se favorece una vida sexual saludable.

Si existe dificultad para retraerlo, dolor o inflamación recurrente, es importante recibir una valoración médica para evitar complicaciones.

Tipos de fimosis

De acuerdo con Cleveland Clinic, existen dos tipos principales de fimosis: fisiológica y patológica.

Fimosis fisiológica

La fimosis fisiológica es la más común en niños. Ocurre cuando el prepucio no puede retraerse debido a adherencias naturales entre el prepucio y el glande.

Esta condición es frecuente al nacimiento. Según datos de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, la incapacidad para retraer el prepucio puede estar presente hasta en el 96% de los varones recién nacidos.

Generalmente, la fimosis fisiológica mejora con el crecimiento y no requiere tratamiento inmediato, siempre que no existan síntomas como dolor, infecciones o dificultad para orinar.

Fimosis patológica

La fimosis patológica aparece cuando la dificultad para retraer el prepucio se debe a inflamación, infección, cicatrices o enfermedades de la piel.

Una causa frecuente es el liquen escleroso, también conocido como balanitis xerótica obliterante, una enfermedad inflamatoria crónica que puede afectar los genitales y provocar estrechamiento del prepucio.

A diferencia de la fimosis fisiológica, la fimosis patológica suele acompañarse de síntomas como dolor, irritación, inflamación o infecciones recurrentes. En estos casos, es necesario acudir con un especialista para recibir tratamiento.

Clasificación de la fimosis por grados

La fimosis también puede clasificarse según su gravedad. Una de las clasificaciones utilizadas es la escala de Kikiros, que divide la retracción del prepucio en diferentes grados.

Grado 0: El prepucio es completamente retráctil y puede moverse sin dificultad.
Grado I: Existe retracción completa, pero el prepucio se observa estrecho detrás del glande.
Grado II: El glande puede exponerse de manera parcial.
Grado III: El orificio urinario, también llamado meato, apenas es visible.
Grado IV: El prepucio tiene poca retracción y no permite ver el glande ni el meato.
Grado V: No existe retracción del prepucio.

Esta clasificación puede ayudar al médico a determinar la gravedad del caso y elegir el tratamiento más adecuado.

Intentar retraer el prepucio de manera forzada puede provocar dolor, heridas, sangrado, irritación y cicatrices. Además, puede aumentar el riesgo de desarrollar parafimosis.

La parafimosis ocurre cuando el prepucio queda atrapado detrás del glande y no puede regresar a su posición original. Esto puede generar estrangulación del glande y afectar la circulación sanguínea.

Si no se atiende a tiempo, la parafimosis puede causar daño severo en los tejidos e incluso necrosis. Por eso, ante esta situación, se debe buscar atención médica inmediata.

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Referencias